¿CÓMO FUE QUE EL ARREBATAMIENTO Y LA RESURRECCIÓN ACONTECIERON EN EL SIGLO I?
Esta enseñanza forma parte de la serie
El Misterio del Siglo I: ¿Por qué el mundo no notó la verdadera
Resurrección?
Durante
décadas, he observado cómo el mundo camina bajo una neblina densa que yo llamo
el "humo del miedo". Es ese temor paralizante a un "fin del
mundo" catastrófico, alimentado por una industria cinematográfica y
religiosa que vende un rapto de aviones sin pilotos y ropas vacías. Este humo
es como el de un cigarro maloliente —un “mala hierba" doctrinal— que nubla
el juicio y entorpece la visión espiritual. Como buscador de la verdad, he
tenido que apagar ese fuego falso para ver con claridad lo que las Escrituras y
la historia gritan: lo que la mayoría espera para el futuro, en realidad ya es
un hecho histórico consumado que tuvo lugar entre los años 66 y 70 d.C.
1. La Parábola de la Higuera: El cronómetro que expiró en el año 70
Es una
práctica común en el futurismo señalar a 1948 y al estado político de Israel
como el florecimiento de la higuera. Sin embargo, esta es una interpretación
carnal que ignora la urgencia de los apóstoles. Ellos no enseñaron un retraso
de 2,000 años; ellos vivían en la inminencia.
La
verdadera "higuera" que brotó sus hojas no fue un movimiento sionista
moderno, sino la aproximación de las legiones romanas —el Águila Romana—
rodeando a Jerusalén en el año 70 d.C. Donde está el cadáver, allí se juntan
las águilas. Los ejércitos de Roma fueron las "hojas" que señalaban
que el verano de la redención estaba a las puertas. Yahusha fue tajante
al marcar el límite de este cumplimiento:
"De
cierto les digo, que no pasará esta generación hasta que todas estas cosas se
cumplan."
Aquella
generación del siglo I fue el cronómetro divino. No hubo un reloj detenido,
sino un cumplimiento exacto dentro de los cuarenta años posteriores a Su
ministerio, culminando con la demolición total del sistema mosaico.
2. El
"Harpazo" no es una fantasía de “pijamas vacíos”
Debo ser
enfático: la pintura que el futurismo ha hecho del "arrebatamiento"
es una "fantasía" y una "broma graciosa" que insulta la
inteligencia bíblica. Esa idea de personas desapareciendo de su ropa en una
cama es un invento que escapa de la realidad de la Alianza.
El concepto
de Harpazo o "tomada" es, en su raíz griega, un término sin
dirección fija. No significa necesariamente "hacia arriba". Uno puede
ser "tomado" hacia la izquierda, hacia la derecha o hacia una causa,
como cuando un corazón es tomado por el amor. En el retorno de Yahusha,
los santos vivos no fueron "volados" físicamente a las nubes de vapor
de agua. Fueron tomados hacia el ámbito invisible El Mesías no los transformó
en esta tierra maldecida; primero los "tomó" y luego, en la dimensión
espiritual, los cambió de lo mortal a lo inmortal. Por eso no quedaron cuerpos
físicos ni restos materiales; la transformación ocurrió fuera del alcance de la
vista carnal.
3. El Silencio de 40 Años: La prueba empírica de la ausencia
¿Cómo
explicamos el vacío documental tan profundo que existe entre los años 70 d.C. y
110 d.C.? Este silencio de cuatro décadas es la prueba empírica de que la
"tomada" ocurrió. Si un evento como el Diluvio de Noé hubiera
sucedido y nadie escribiera sobre él durante cuarenta años, la conclusión
lógica es que no quedaron testigos en la tierra para registrarlo.
Los
escritores bíblicos no registraron la toma porque ellos mismos fueron los
protagonistas que partieron. Las luces del testimonio se apagaron en el 70 d.C.
Cuando surgen nuevos escritos hacia el año 110 d.C., vemos a una nueva
generación que, ante la ausencia de los apóstoles originales y la falta de
registros, asumió erróneamente que el retorno aún era futuro. Empezaron a
contar desde su propia ignorancia, desconociendo que el "Día" ya
había pasado.
4. Por qué los incrédulos no vieron nada: Puertas cerradas y persecución
Es natural
que la mente lógica pregunte cómo un evento de tal magnitud pasó desapercibido.
La respuesta reside en el terror del régimen de Nerón (cuyo nombre en gematría
hebrea suma 666). Bajo el pie de este emperador —a menudo confundido con
Domiciano debido a su nombre Lucius Domitius— los creyentes eran cazados
como fieras.
Esto obligó
a la asamblea de creyentes a reunirse en secreto absoluto, a puertas cerradas.
Ningún incrédulo era permitido en sus reuniones. Si los vecinos notaron
ausencias, el "miedo a la asociación" los mantuvo callados. Es la
misma lógica del Holocausto: si preguntabas a dónde se llevaron a tus vecinos
judíos en la noche, la Gestapo te llevaba a ti también. Los incrédulos del
siglo I no hicieron preguntas sobre los desaparecidos por temor a ser
ejecutados por Nerón. Pablo había sido claro en Hebreos 10:25: no abandonen
la asamblea mientras ven que el Día se acerca. Estaban todos juntos,
escondidos, cuando la transformación los alcanzó.
5. El testimonio de Josefo: Carruajes en las nubes y voces en el Templo
A pesar del
silencio documental de los creyentes, la historia secular dejó huellas. Flavio
Josefo, un historiador incrédulo y sacerdote, registró eventos espeluznantes en
el año 66 d.C. El 21 del mes de Artemis, antes del atardecer, se vieron tropas
y carruajes armados corriendo entre las nubes, rodeando las ciudades.
Aún más
revelador fue lo ocurrido en el Templo durante la fiesta de Pentecostés. Los
sacerdotes sintieron un terremoto y escucharon el sonido de una multitud
invisible que clamaba al unísono:
“Vámonos de
aquí”.
Estas no
eran voces humanas. Eran los muertos saliendo del Seol —figuras como Daniel,
Jonás y el mismo Moisés, a quien solo Yahuah sabía dónde encontrar para
resucitarlo— respondiendo a la parusía de Yahusha. Estas huestes
abandonaban el antiguo sistema para encontrarse con el Mesías en el ámbito no
visto.
6. La Boda en el Ámbito Invisible: El cumplimiento de Pentecostés
La parusía
no fue un relámpago de un segundo, sino un proceso divino que comenzó en
Shavuot del año 66 d.C. y culminó en el 70 d.C. Existe una simetría perfecta en
la Alianza: así como Israel se desposó con Yahuah en el Sinaí durante la
fiesta de Shavuot (Pentecostés o Fiesta de las Semanas), el Matrimonio del
Cordero ocurrió en el Shavuot del siglo I. Es el cierre del círculo de la
redención.
Los
creyentes, advertidos por las señales celestiales que duraron dos semanas antes
de la fiesta, permanecieron en asamblea continua durante catorce días. Estaban
juntos, en un solo lugar, cuando fueron tomados. No hubo "ropas en el
suelo" porque fueron trasladados íntegramente al ámbito invisible para ser
revestidos de su casa celestial. Ese matrimonio es un estado permanente que
nunca ha terminado; es una fiesta eterna en la que entraron y en la que
nosotros, por la fe, participamos hoy.
7. Conclusión: Una nueva perspectiva sobre la herencia
Al dejar
atrás el "humo del miedo" futurista, la realidad que emerge es mucho
más gloriosa. No estamos esperando un Reino; ya somos ciudadanos de uno
plenamente establecido en la Nueva Jerusalén. Somos coherederos con Yahusha,
y nuestra herencia no es solo espiritual, sino total.
Poseemos el
"título legal" de todo el sistema creado. Las estrellas, los
planetas, desde Neptuno hasta Saturno, y la tierra misma nos pertenecen, no
como inquilinos, sino como dueños junto a nuestro Mesías. Yahusha no
vino a reparar una tierra maldita para quedarse en ella, sino a elevarnos a Su
ámbito y darnos autoridad sobre todo lo visible e invisible.
La pregunta
que hoy te dejo es vital: ¿Seguirás consumiendo el humo de una espera
infundada, o te levantarás hoy como un heredero legítimo del Reino que Yahuah
ya consumó en la historia?
Esta entrada se basa en una enseñanza compartida por el Apóstol Sholiach Moshé Y. Koniuchowsky a través del siguiente material audiovisual (en inglés)
▶️ Título del video: How The Catching Away and The Resurrection Happened
📺 Plataforma: YouTube
Nota editorial
El contenido de esta publicación forma parte de una labor editorial y divulgativa basada en enseñanzas del Apóstol Moshé Y. Koniuchowsky.