LOS SONIDOS DEL SILENCIO (PARTE 2)
Esta enseñanza forma parte de la serie
El Enigma del Siglo I: ¿Por qué el mundo guardó silencio tras el año 70
d.C.?
1. Introducción: El Vacío Inexplicable de la Historia
A menudo,
en el estudio de las Escrituras y la historia, lo que no se dice es tan
revelador como lo que se proclama. Como teólogo de la alianza, me he detenido
ante un abismo cronológico que la erudición tradicional prefiere ignorar: el
"silencio de 40 años". Me refiero al periodo entre el 70 d.C. —el año
del juicio sísmico sobre Jerusalén— y aproximadamente el 110 d.C.
Imagina la
magnitud del evento: la Parusía (presencia) de Yahusha, el fin del
sistema del Viejo Pacto y la destrucción del Templo. Los apóstoles y los
primeros santos eran hombres que no podían ser silenciados por azotes,
prisiones ni fieras. Sin embargo, tras el año 70 d.C., nos enfrentamos a un
silencio mortífero. No hay registros, no hay testimonios, no hay epístolas de
los pilares originales guiando a la congregación. Este vacío documental no es
un accidente histórico; es una evidencia empírica de una ausencia. ¿A dónde
fueron todos los testigos que juraron no callar lo que habían visto y oído?
2. El Equilibrio de la Toráh: Más allá del legalismo en el Reino
Un dilema
que confunde a muchos es la aparente contradicción entre Mateo 5:18 y 5:19. En
el verso 18, Yahusha afirma que ni una jota pasará de la Toráh hasta que
los cielos y la tierra pasen. En el verso 19, instruye sobre la grandeza de
cumplir y enseñar los mandamientos en el Reino.
Como
sintetizadores de la escatología cumplida, comprendemos que el "cielo y la
tierra" antiguos pasaron en el 70 d.C. con la consumación de todas las
cosas. No obstante, esto no anula la Toráh, sino que la revela en su
completitud pretendida. En el Reino actual, no nos movemos bajo una letra
muerta y opresiva, sino bajo una Toráh escrita en el corazón.
"Cuando
dos versículos en contexto se contradicen... lo que Yahuah está susurrando en
tu corazón es lo siguiente: encuentra el equilibrio".
Este
equilibrio es vital. Aquellos que, argumentando que estamos bajo "nuevos
cielos", enseñan a descartar hasta el menor de los mandamientos, serán
llamados "menores" en el Reino. No guardamos la Toráh por legalismo,
sino por un deseo intrínseco de agradar a Yahuah. El equilibrio nos
enseña que, aunque somos salvos por gracia, la obediencia voluntaria es lo que
nos hace "grandes" ante el Rey de reyes en nuestra realidad presente.
3. ¿Cuerpo Colectivo o Individual? La Esperanza del Creyente
Dentro de nuestra corriente teológica, existe un debate crucial entre la "Visión del Cuerpo Colectivo" (VCC) y la "Visión del Cuerpo Individual" (VCI). Aunque gran parte de los preteristas sostienen la visión colectiva —donde la resurrección es solo un cambio de estatus de la comunidad—, considero que esta perspectiva es, en términos llanos, una tontería que deja al individuo sin esperanza real.
La visión
colectiva sugiere que los creyentes se acostaron un lunes bajo el pacto mosaico
y despertaron el martes en el nuevo pacto, pero físicamente idénticos, con los
mismos dolores y las mismas dolencias. Pero ¿qué clase de resurrección es esa?
Si te despiertas con la misma artritis o la misma diabetes, no has
experimentado la transformación que el Mesías prometió. Por el
contrario, la Visión del Cuerpo Individual (VCI) es la única coherente
con Daniel 12 y 1 Tesalonicenses 4:
- Transformación Ontológica: En el 70 d.C., los fieles experimentaron un cambio real de lo
mortal a lo inmortal, de lo corrupto a lo incorrupto.
- Responsabilidad Personal: Cada individuo comparece ante el juicio del gran trono blanco
(Apocalipsis 20) para recibir su recompensa.
- Cuerpo Espiritual: Tal como el cuerpo de Yahusha, la resurrección implica un
cuerpo espiritual capaz de habitar en dimensiones invisibles al ojo
mortal.
- Continuidad Individual: No somos absorbidos por una masa colectiva; somos revestidos
individualmente con una habitación perpetua en el cielo.
4. La Evidencia Empírica del Silencio: El "Harpazo" Real
Aquí
llegamos al núcleo del misterio: el silencio de 40 años es la prueba de que los
creyentes originales fueron retirados de este plano dimensional. Muchos temen
la palabra Harpazo (tomada/arrebato) por su asociación con el futurismo,
pero debemos reclamar el término. El Harpazo no es necesariamente un
movimiento "hacia arriba" en sentido geográfico, sino una
"toma" direccional o dimensional.
Tenemos el
ejemplo de Felipe en Hechos 8, quien fue "tomado" (Harpazo)
horizontalmente de un lugar a otro por el Ruach. En el año 70 d.C., ocurrió una
incautación dimensional. Los apóstoles y los testigos oculares fueron retirados
de la tierra para estar siempre con el Maestro en las nubes, símbolo de Su
presencia.
Si ellos se
hubieran quedado en la tierra, el silencio sería una imposibilidad lógica. Aquí
es donde debemos considerar la "Paradoja de Hill". El erudito Charles
Hill, aunque no es preterista, señala una contradicción inevitable: no es
posible sostener que la Iglesia alcanzó su "estado final de
perfección" (Parusía) y, al mismo tiempo, se hundió en una "caída
radical hacia la apostasía helenista" y el silencio absoluto.
¿Cómo
podrían los testigos de la gloria de Yahusha permitir que el helenismo y
los errores de los fariseos corrompieran el evangelio sin decir una sola
palabra? No lo hicieron, porque ya no estaban aquí. El fuego de la fe solo se
reavivó décadas después, cuando una nueva generación nació y encontró las
"semillas" —los escritos apostólicos— que los originales dejaron
atrás antes de su partida.
"El
silencio de ellos apunta sin equívoco a su ausencia. Se fueron... ya no estaban
en la tierra".
5. Desmitificando la Longevidad de Juan el Apóstol
La
tradición eclesiástica sostiene que Juan escribió el Apocalipsis cerca del año
92 d.C. en Patmos. Sin embargo, esta idea choca frontalmente con las palabras
de Yahusha. En Mateo 10, el Maestro prometió a Santiago y a Juan que
beberían del mismo cáliz que Él: el cáliz del martirio.
Santiago
fue martirizado en el año 44 d.C. (Hechos 12). Si Juan hubiera muerto de vejez
en el 92 d.C., la promesa de Yahusha habría fallado. La evidencia
sugiere que Juan fue martirizado junto a los otros apóstoles alrededor del año
66 d.C., antes de la Parusía. Él no fue un testigo silencioso del año 70 d.C.
desde la distancia; él terminó su carrera y fue resucitado individualmente para
ocupar uno de los doce tronos prometidos. Su ausencia después del año 70 d.C.
no es un misterio de longevidad, sino la prueba de que ya habitaba en las
mansiones celestiales.
6.
Ciudadanos de los Cielos: Nuestra Realidad Actual
¿Qué
relevancia tiene esto para nosotros en el siglo XXI? Nos libera de la espera
angustiosa de un evento físico que ya ocurrió. Entendemos que "la carne y
la sangre no pueden heredar el reino de Yahuah" (1 Corintios
15:50). La resurrección no es un desentierro de huesos en un cementerio
terrenal, sino una transición a una dimensión espiritual.
Desde el año 70 d.C., los portones de la Nueva Jerusalén están abiertos. Ya no hay "sueño de los muertos" ni esperas en el Seol. Al morir físicamente, el creyente es transformado en un abrir y cerrar de ojos, dejando atrás la tienda corruptible para ser revestido con su habitación celestial.
Somos
ciudadanos de una ciudad que no necesita sol ni luna, porque la gloria de Yahuah
la ilumina, y nuestra comunicación ya no es con el mundo de los mortales, sino
con la familia celestial y el Mesías.
7. Conclusión: Una Pregunta para el Alma
El silencio del primer siglo es el grito más fuerte de la fidelidad de Yahuah.
Él no falló, Su palabra no se retrasó. Él vino, juzgó y llevó a los Suyos a la
gloria, dejando un vacío que el mundo no ha podido explicar.
Nuestra fe
no puede seguir anclada a una esperanza física y terrenal de "huesos que
se levantan", algo que carece de sentido transformador. Nuestra ciudadanía
es activa y real en el ámbito espiritual que Yahusha estableció para
siempre.
Si la
resurrección ya abrió el camino y la Nueva Jerusalén es nuestro hogar eterno,
te pregunto: ¿Seguiremos buscando vida entre los muertos o aceptaremos
finalmente nuestra ciudadanía en los cielos?
Esta entrada se basa en una enseñanza compartida por el Apóstol Sholiach Moshé Y. Koniuchowsky a través del siguiente material audiovisual (en inglés)
▶️ Título del video: The Sounds of Siilence (second part)
📺 Plataforma: YouTube
Nota editorial
El contenido de esta publicación forma parte de una labor editorial y divulgativa basada en enseñanzas del Apóstol Moshé Y. Koniuchowsky.
Este sitio no se presenta como autor ni como autoridad doctrinal, sino como un medio para difundir en español sus exposiciones, respetando fielmente su enfoque y mensaje. Se anima al lector a examinar las Escrituras y a buscar discernimiento delante de Yahuah.
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