¿ ES LA NOVIA DEL MESIAS UNA NOVIA ABANDONADA EN EL ALTAR?
Esta enseñanza forma parte de la serie
“El Fin de los Tiempos – Una Comprensión Más
Completa”,
desarrollada por el Apóstol-Sholiach Moshé Y.
Koniuchowsky.
¿Estamos realmente redimidos?
La verdad contraintuitiva sobre el retorno de Yahusha y nuestra
identidad
1. Introducción: El dilema de la novia abandonada en el altar
A lo largo
de mi trayectoria como buscador de la verdad, me he topado con una interrogante
que sacude los cimientos de la teología convencional: ¿Qué ocurre si la
redención que proclamamos está, en realidad, truncada? Imagine el lector la
angustia ontológica de una novia que, habiendo recibido el anillo y las
promesas de una vida compartida, permanece de pie en el altar mientras las
horas se convierten en siglos. Si Yahusha no cumplió su palabra de
retornar en la cronología exacta que Él mismo estableció, nuestra fe no es una
esperanza, sino una espera patética y sin validez legal.
La
integridad de todo el plan de Yahuah pende de un hilo cronológico
innegociable. Si el Mesías falló en su promesa de regresar en el primer siglo,
no solo estamos ante un retraso, sino ante una ruptura del contrato espiritual.
Esta posibilidad nos obliga a examinar nuestra identidad: ¿Somos verdaderamente
Su esposa, o somos simplemente actores en una farsa de redención incompleta? La
validez de nuestra herencia depende enteramente de si el retorno ya ocurrió o
si seguimos siendo una novia abandonada en el altar de la historia. sello
2. ¿Novia o "amigos con derechos"? El problema del estatus de
la alianza
Para
entender nuestra posición legal ante el Reino, es imperativo distinguir entre
el eruzim (el compromiso legal hebreo) y el matrimonio consumado. En la
estructura del pacto, el compromiso otorga derechos, pero no la plenitud de la
intimidad ni la posesión de la herencia. Si Yahusha no retornó en el
primer siglo, el estatus de la alianza jamás transitó hacia la consumación.
Desde una
perspectiva rigurosa, un Mesías que no regresa convierte Su relación con
nosotros en lo que el mundo denomina "amigos con beneficios". Es una
pretensión de intimidad espiritual sin la cobertura legal del matrimonio final.
Peor aún, si Él estuviera ejerciendo los derechos de esposo con nosotros sin
haber consumado la parusía, estaríamos atribuyendo al carácter de Yahusha
una conducta que Él mismo prohíbe. Sin el retorno, la relación no es sagrada,
es "esterco" —una amalgama de deseos insatisfechos y promesas rotas.
"Si Yahusha
no retornó, entonces Él está practicando algún tipo de intimidad ilícita que
nos prohíbe a nosotros practicar... eso nos deja con la fea e impensable
realidad de que está cometiendo una inmoralidad sexual".
Si no
aceptamos la parusía histórica, nos degradamos a ser una novia perpetuamente
postergada, viviendo en un limbo legal donde el Mesías se convierte, por
omisión, en alguien que ejerce intimidad sin el sello del pacto matrimonial.
3. La Redención en dos tiempos: El espíritu en el Gólgota, el cuerpo en
la Parusía
La
salvación no es un bloque monolítico, sino un proceso estratégicamente
segmentado por Yahuah. Debemos desaprender la idea de que todo concluyó
en la cruz. En el Calvario se efectuó la expiación del espíritu y del alma;
allí fuimos perdonados y trasladados de reino. Sin embargo, el cuerpo no fue
redimido en ese momento.
Sin el
retorno del primer siglo, nuestro cuerpo físico es una simple "cáscara de
banana", un envoltorio "pateta" y torpe que no tiene más destino
que la putrefacción y el polvo. La redención corporal no es una extensión
automática del Gólgota, sino el fruto directo de la Parusía. Sin ese retorno,
no hay casa espiritual; solo hay huesos y calaveras en el suelo. Como bien
señala la promesa de transformación:
"Él
transformará nuestro cuerpo humilde para que sea semejante al cuerpo de su
gloria, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las
cosas".
Esta
distinción es vital: el espíritu fue liberado en la primera venida, pero el
cuerpo requería la segunda para ser "engullido por la vida". Si no
hay retorno histórico, seguimos atrapados en una cáscara sin esperanza de
transformación.
4. El error
de la creación: Por qué no se trata de “mascotas en el cielo”
La
hermenéutica sentimentalista ha hecho estragos en la interpretación de Romanos
8:23, sugiriendo que el "gemido de la creación" se refiere al reino
animal anhelando la eternidad. Sin embargo, un análisis académico y riguroso
revela que este pasaje no trata de mascotas, sino de la humanidad no redimida
que observa a los hijos de Yahuah.
El
"gemido" es el clamor de aquellos seres humanos que están "fuera
del campamento" y de nosotros mismos, quienes poseyendo las primicias del
espíritu, aún habitamos en un cuerpo mortal. Es la tensión entre el espíritu
salvo y la "cáscara" que aún no ha sido glorificada. Confundir esto
con un destino zoológico es ignorar la prioridad estratégica de la redención
humana. Como autor, comparto el afecto por los animales, pero mi lealtad es
para con la precisión de la Palabra: el gemido es por la adopción de nuestros
cuerpos, no por la entrada de animales domésticos al cielo. Se trata de la
transición legal de la humanidad de la corrupción a la incorrupción.
5. El ultimátum del siglo I: ¿Profeta verdadero o impostor?
Yahusha se colocó a sí mismo en una "caja" cronológica ineludible. No
ofreció una promesa para un futuro indefinido, sino que utilizó el término
griego mello, que denota una inminencia absoluta, algo a punto de
suceder. Los apóstoles no vivían esperando un evento a dos milenios de
distancia; su ética y su urgencia nacían de la convicción de que ocurriría en
su propia generación.
Si el siglo
I terminó sin su regreso, entonces Yahusha es, por definición propia, un
falso profeta. El riesgo para la validez de las Escrituras es total: o regresó
entre el 66 d.C. y el 70 d.C., coincidiendo con el asedio romano a Jerusalén y
la destrucción del Templo, o toda nuestra fe es un castillo de naipes. En Lucas
21:22 se nos advierte que en esos días de venganza se cumplirían "todas
las cosas que están escritas". No "algunas", no "la
mayoría", sino todas.
"De
cierto les digo que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca...
verán al Hijo del Hombre viniendo en las nubes con poder y gran gloria".
Aceptar
este hecho histórico es la única forma de poseer hoy una redención corporal
completa. Si Él volvió cuando dijo que lo haría, el camino a la inmortalidad
está legalmente abierto.
6. Conclusión: Dejando atrás la tienda de campaña
Vivir bajo
la premisa de un retorno futuro es habitar perpetuamente en una "tienda de
campaña" (un cuerpo frágil y temporal) sin la certeza de poseer la mansión
eterna. Pero gracias a que Yahusha consumó Su palabra, nuestra muerte
física ya no es el final tenebroso donde quedamos "desnudos" como
huesos y calaveras en el polvo. Ahora, la muerte es simplemente el despojo de
la cáscara de banana para ser vestidos con nuestra habitación celestial.
Es
fascinante notar que, aunque la redención corporal ya es un hecho legal, Yahuah
permite la "negociación". Al igual que Abraham intercedió por Sodoma
o Ezequías pidió por quince años más de vida, nosotros podemos negociar nuestro
tiempo en este cuerpo para ver a nuestros nietos o concluir nuestra obra,
sabiendo que el edificio eterno ya nos pertenece.
La pregunta
final es provocadora: ¿Seguirá usted viviendo como un "amigo con
beneficios", mendigando una promesa que cree incumplida, o se reconocerá
como la Esposa que ya ha sido redimida en espíritu, alma y cuerpo? No somos una
novia abandonada; somos la generación que camina en una realidad ya consumada,
donde la mortalidad está destinada a ser, finalmente, engullida por la vida.
Fuente de la enseñanza
Esta
entrada se basa en una enseñanza compartida por el Apóstol Sholiach
Moshé Y. Koniuchowsky a través del siguiente material audiovisual (en
inglés)
▶️ Título del video: Are we redeemed?
📺 Plataforma: YouTube
🔗 Enlace al video:
Sholiach Apóstol Moshé Y. Koniuchowsky
Nota editorial
El contenido de esta publicación forma parte de una labor editorial y
divulgativa basada en enseñanzas del Apóstol Moshé Y. Koniuchowsky.
Este sitio no se presenta como autor ni como autoridad doctrinal, sino como un
medio para difundir en español sus exposiciones, respetando fielmente su
enfoque y mensaje. Se anima al lector a examinar las Escrituras y a buscar
discernimiento delante de Yahuah.
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